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DUDAS FRECUENTES

¿PORQUÉ ES IMPORTANTE GESTIONAR BIEN EL PROCESO DE LA INFLAMACIÓN?

La finalidad del proceso de inflamación es a nivel orgánico la “limpieza”, eliminación de impurezas en el terreno celular ya que está sobrecargado, y afecta a corto y largo plazo a la función total o parcial del órgano o sistema.  Tanto las toxinas, radicales libres, antígenos, péptidos salvajes… alteran procesos enzimáticos, metabólicos y esto repercute en todo el organismo tanto a nivel físico como psíquico. Menciono psíquico ya que tal como dice el proverbio: “mente sana in corpore sano”, estos dos aspectos no se pueden separar ya que uno condiciona e influye en el otro directa o indirectamente porque forman parte de la unidad multidimensional que somos.

Cuando se inicia el proceso de inflamación es importante no bloquearlo (siempre que no peligre la vida del paciente), ya que una inflamación sostenida  y cronificada puede generar un proceso cancerígeno. Por lo tanto, lo que debemos hacer es acompañar y ayudar al proceso para que se produzca correctamente en todas sus fases. La naturaleza es sabia y es importante respetarla en sus acciones ya que tiene sus leyes y sus propósitos que nosotros a veces no sabemos interpretar por falta de conocimiento y comprensión de la visión holística del ser.

En el proceso inflamatorio tienen lugar la “quema” de las impurezas, toxinas acumuladas en el espacio extracelular del tejido u órgano dañado para poder posteriormente producirse la regeneración del mismo. La quema es el proceso que necesita el cuerpo para ir de la enfermedad a la salud, es decir para recuperar la salud perdida. El proceso se puede graficar como una campana de Gauss donde se observa primeramente una fase de subida o acción donde tiene lugar el dolor, la fiebre, el rubor,  el calor y posteriormente otra de bajada o restablecimiento donde se da lugar a la restructuración del tejido y regeneración celular.

  • Primera fase de subida o acción: Es cuando el organismo da la alerta de que hay una sobresaturación de tóxicos o un antígeno o agente extraño en una zona que repercute en la actividad y salud del organismo. Entonces se envía una señal al sistema nervioso y éste responde produciendo un aumento del crecimiento o de la secreción celular (leucocitos, leucotrenios, enzimas, interleucinas…), una dilatación en la zona afectada para generar una gelosi, un líquido espeso que prepara el campo para la “batalla”, y así poder cercar, limitar el área y empezar a eliminar los antígenos, depurándose la zona y restableciéndose el orden y la armonía en el organismo.
  • Segunda fase de bajada o restablecimiento: Se inicia después de alcanzarse el punto más álgido del proceso. Es el proceso final de la inflamación en el cual una vez finalizada la batalla se activan las células barrenderas (mastocitos) encargadas de eliminar los detritus celulares para así poder empezar a regenerar y reconstruir el tejido con células sanas y nuevas.

Este proceso que tiene lugar a nivel biológico, también, simultáneamente, repercute en el plano emocional y mental del individuo y lo vemos reflejado cuando la persona asume correctamente y conscientemente desde la paz, la serenidad, la autocompasión el conflicto que tenía. Esto le lleva a reestructurar la perspectiva de sus creencias generándole un nuevo aprendizaje que le permitirá una visión más amplia e inclusiva.